El Museo

La idea de la creación de este interesante Museo de Artes y Costumbres Populares, surge ante la demanda de los propios vecinos del pueblo de Begíjar y sus muchos visitantes que acuden a conocerlo, naciendo con la vocación de ser un homenaje permanente a la familia rural y campesina sin olvidar las costumbres y tradiciones de la localidad, que son representadas con una cuidadosa recreación, para poder ser así preservadas y difundidas.

El centro cultural ocupa en su totalidad las dos plantas del Palacio Episcopal ( s.XVI ), magnífico y sobrio edificio de un peculiar estilo renacentista, declarado como bien de interés cultural en el año 1985, adquirido por su actual propietario once años después, fue D. Eufrasio Vargas Garrido (antiguo maestro albañil), quien dirigió las obras de restauración, que tras una merecida y acertada rehabilitación y con una sensibilidad fuera de lo común, este monumento, volvió a recuperar todo su esplendor, evitándose así, el riesgo de pérdida inminente y definitiva de esta histórica y significativa edificación del pueblo de Begíjar.

Acometida dicha rehabilitación D. Eufrasio Vargas transfirió como regalo a su hijo Santiago Vargas Jordán dicho Palacio, por él que desde su niñez siempre sintió un gran magnetismo.

Este importante y emblemático monumento y sus antiguos moradores siempre han estado unidos por un fuerte cordón umbilical a la historia de la Villa de Begíjar. Se encuentra dentro del conjunto histórico-artístico y a escasos metros de distancia de la Iglesia de Santiago Apóstol y el Torreón Árabe del s.XI.

 


 

El recorrido comienza por la entrada principal, ya que la exposición de piezas se inicia desde esta. El recinto se distribuye en dos plantas, cuadras y patios.

En las diferentes dependencias podemos encontrar la Sala Noble, donde sorprenden sus altos techos, que recuerdan a la construcción religiosa, allí se representa a la burguesía begijense en su máximo esplendor, (mobiliario, óleos, vajillas, exquisitos biscuits) entre otros elementos decorativos de gran valor. Las habitaciones, completamente amuebladas, la Cocina y Alacenas con todo su ajuar, además de abundante cerámica popular de Begíjar, de las Comarcas de La Loma y de Fajalauza, Bailén, Manises, etc..

El Patio, es un máximo exponente del corral de toda la vida, en el que hay cabida para infinidad de plantas, además de poder disfrutar de unas maravillosas vistas de los campos de olivos del suroeste begijense.

En él también se encuentra la Letrina del Obispo y las Cuadras, en las que se exhiben útiles agrícolas y aperos de labranza, y donde además se ubica el Zaudón, donde se criaba el cerdo con los desperdicios caseros y el que después de la matanza servía de sustento para toda la familia durante todo el año.

Las Cantinas o Sótano, constan de dos amplias salas con unas magnificas bóvedas de cañón, en ellas los Obispos guardaban el aceite y el vino en grandes tinajas y recipientes; en ellas están representados los más diversos y notables oficios artesanos habidos en Begíjar, muchos de ellos ya desaparecidos o no tan evolucionados como los mismos de hoy, como: espartero, lañaor, talabartero, herrero, tendero, barbero, picapedrero, médico, partera, etc. Todos los oficios están provistos de un cartel explicativo donde se cuenta la historia de cada uno y su relación con el pueblo de Begíjar.

En su perímetro sobresale la Capilla, presidida por una soberbia talla de una Virgen Dolorosa del s.XVIII, además de varios objetos sacros y cuyos muros han sido testigos de alguna ceremonia de boda religiosa de algún componente de una de las familias más acomodadas a comienzos del s.XX.

 


 

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